sábado, 31 de diciembre de 2016

Adiós 2016!

Empiezo un post que sentí que debí escribir hace tiempo para no dejar pasar ciertas cosas que a veces uno olvida, pero entonces empezaré a hacer mi resumen del año con lo que hasta hoy marcó. Debo decir que ha sido un año decisivo en mi vida y que hasta puedo decir, el más valioso.

1.       Me regalaron a Teo

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Sin lugar a dudas una de las mejores cosas que me sucedió. Me causó peleas, llantos, culpas, heridas, mordidas, caídas, de todo. Cabe aclarar que es un labrador, por lo que literal me causó de todo aparte de que creció súper rápido y con él su fuerza.

Al principio fue horrible, vivía peleada con mi mamá porque no lo quería pero de alguna manera logré que se quedara. En verdad hasta hoy peleamos por cosas que hace Teo pero ya está un poco más acostumbrada. Mucha gente me dice pero porque no tienes plata? (porque no es que me sobre así como que asu cuánta plata tienes vámonos todos los fines de viaje) y yo les cuento que mi bebé come mucho y que gasto en él por la veterinaria y todo, y muchos de los comentarios son: “para que tienes perro, gastas mucho, regálalo”, pero juro que es el dinero mejor gastado, me encanta verlo limpiecito y contento cuando le llevo juguetes nuevos (le encantan los que suenan).

Jamás hubiese pensando regalar horas de sueño, los que me conocen saben cuánto valoro dormir, pero hoy me levanto todos los días una hora antes de mi hora habitual para llevarlo al parque, ponerle su comida y jugar un rato. Intento siempre respetar sus horas de salida al parque (aunque algunos no lo entiendan), porque quiero que esté contento y feliz. Es un perro lindo, grandote y a veces por su emoción no se controla pero es lo máximo, siempre está dispuesto a jugar con todos y es un bueno, la verdad es que vivo enamorada de él y las cosas que hace.

Es verdad cuando dicen que naaaaadie se va a poner más feliz cuando llegas a la casa que tu mascota, la cola parece que se le va a salir de la felicidad y eso, me hace feliz a mi también. Gracias a mi amor por el regalo más lindo de mi vida: Teo.

2.       Empecé a trabajar

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Venía hace tiempo ya buscando trabajo por todos lados, los primeros tres meses estaba loquita viendo por todos lados si algo salía (hasta ahora no sé porque estaba tan ansiosa). Cuando de pronto un domingo como cualquiera, hago el comentario (de nuevo, por 20avo domingo consecutivo) de que estaba buscando chamba, y mi cuñado me dice: “a ver pásame tu cv que creo que están buscando un practicante en mi chamba”. No estaba tan emocionada por el rubro (automotriz, netamente lubricantes) pero se lo mandé.

Después de 3 días me llamaron de otro trabajo al cual había postulado por Facebook, fui a la entrevista, a los dos días me dicen que había quedado y empezaba el lunes. Luego me di cuenta que el lunes era 14 de Marzo (¡Mi Santo!) y dije, bueno, tendrá que ser una señal. Empecé con miedo pero luego me aburrí, el ambiente era mostro, pero la chamba no tanto y deje de tener ganas de ir.

Cuando de pronto me llaman de Axur, la empresa donde trabajaba mi cuñado, fui a la entrevista, salí y le dije (totalmente decepcionada): “ya fue, no la hago”; sentía que me había ido horrible y que las personas que me entrevistaron solo querían que me vaya pésimo. Pero, después de tres días me llamaron! De la nada y completamente sorprendida, me dijeron que había quedado luego de las pruebas psicológicas, médicas y todos los trámites, el 1 de abril arrancaba.

Otra vez, entré llena de miedo, porque a pesar que mi cuñado se sentaba a mi lado, era la nueva y debía conocer la dinámica con la que trabajaban en la oficina. FUE LOCASO, a la semana dejé de sentirme la nueva, conocí gente espectacular que hacía que mis días se hagan mucho más llevaderos, que la locura del estudiar, entrenar y trabajar no la sintiera tanto como en realidad lo era. Me sentí súper bien todo el tiempo que estuve allí, aprendí y la verdad es que le saqué el jugo el poco tiempo que pude estar ahí.

3.       Me cambié de Universidad.

Una de las decisiones que me tomó más tiempo, porque involucraba un cambio social de 180° y aparte me iba a doler en el bolsillo.  

Así de claro, me recontra moría de miedo de ser la “nueva” otra vez, y a parte no sabía si de verdad lo iba a poder afrontar. Puse mil cosas en la balanza y al final se dió, viví un mes entre la antigua y la nueva universidad, de trámite en trámite hasta que por fin ya estaba todo hecho, no faltaba nada. Empezaría desde cero en otro lugar, con nueva gente, nueva metodología y nuevas expectativas.

A decir verdad era mucha más la gente que me decía que no me cambiara, pero no sé por qué yo sentía que era lo correcto, que me estaba estancando y debía seguir caminando. Solita empecé todo y me di cuenta que uno debe seguir sus instintos, mucha gente te puede decir x o y pero finalmente tu eres la única persona que sabe realmente lo que sientes que es correcto.

Así, con lo difícil que fueron los primeros días, fue una de las mejores decisiones que he tomado; por lo importante y decisivo del cambio, me encantó.

4.       Me cambié de trabajo, y me volví a cambiar.

A los 4 meses de empezar en esta empresa locasa, con el mejor ambiente laboral, con gente súper chévere, cerró, cosa que hizo que me quedara sin chamba (again). Aparte de la pena que sentí, me llené de preocupación porque la universidad no se iba a pagar sola así que me puse a buscar. Estuve todo Agosto sin chamba y en septiembre entré a Euromotors, una empresa importadora de autos (automotriz me persigue). Empecé y me pasó lo mismo que con la primera chamba, me sentía aburrida, no tenía ganas de ir y creo que cuando sientes eso no estás en el lugar correcto.

A los pocos días me llama quien fue GG de Axur, lo cual me dejó totalmente sorprendida porque directamente nunca llegué a trabajar con ella, y me pregunta si me interesaba un cambio porque tenía una vacante en Talma. Fue el momento preciso y sin pensarlo dije que sí, tuve un flashback de cuando tuve que renunciar para entrar a Axur pero así fue, después de una semana en Euromotors, me fui.

Entré a Talma con las esperanzas a mil, emocionadísima por encontrar un ambiente mostro y con las pilas para trabajar lo mejor posible pero me choqué con una pared, casi me muero. Me di cuenta que el ambiente era serio, silencioso y no muy integrador; dentro de mí dije, y ahora qué hago. De nuevo sentía este malestar de venir, esta poca motivación por levantarme, y todo iba un poco mal. Pero, gracias a que habían algunas personas de axur, me ayudaron a poder sobrellevar el cambio y también a adaptarme y aceptar que no todos los lugares son iguales.

Aunque aún me sigue pareciendo un poco rara la sensación, tengo ganas y motivos para el siguiente año las cosas mejoren, el ambiente se distienda un poco y se haga un poco más motivante el venir a trabajar. Hay proyectos que indican que así lo quieren todos así que con fe.

5.       Me convertí en madrina

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Y nació Maria José!

Cuando como en febrero mi hermana mayor dice que estaba embarazada enserio no le creí, porque siempre escuché que ya con un hijo se iba a quedar (tiene a Sebastián de 8 años) pero la verdad que fue una bendición y en un momento preciso para la familia recibir una niña linda como su madrina y renegona como su madre. Sebastián se adaptó y la recibió súper bien que fue lo más lindo.

Este año mi otra hermana se casó y se enteró que también está embarazada así que fue un año totalmente positivo en lo familiar, llegaron nuevos miembros y qué lindo es ver como cada vez se hace más grande.

6.       Dejé de Jugar básquet

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Siempre dije que quería dejarlo, que ya me había cansado pero de alguna manera creo que nunca pensé que ese día llegaría y así de feo como fue.

A pesar de algunos aspectos negativos, era mi vida, desde que tengo memoria lo practicaba, tuve la oportunidad de ser parte de la selección nacional de mi país, de representarlo en un sudamericano de clubes y la mayoría de mis amigos de infancia tenían relación al básquet. A veces no lo valoraba porque lo daba por sentado pero cuando llegó el momento de dejarlo me di cuenta de cuánto me daba.
Sin querer el básquet se había convertido en un escape, eran dos horas, tres veces por semana que podía desconectar mi cable a tierra y volar. Me olvidaba de los problemas, hacia ejercicio y me mataba de la risa con mis amigas. En verdad era lo máximo.

Hasta que llegó el día en el que sentí que los problemas de fuera de la cancha empezaron a invadirla, uno puede llegar para divertirse pero llega un punto en el que no se puede seguir tapando el sol con un dedo. Sentí que como equipo se nos faltó de mil maneras el respeto y que ya cuando iba no me sentía cómoda, pasaron cosas que hicieron que en vez de desconectar el cable, sintiera que iba para echar más piedras a la mochila, me hacía hígado y terminó por perderse por completo el sentido.

Sentí que debía ser coherente, no podía seguir siendo parte de algo que tenía más cosas malas que buenas, era consciente de todo lo que se había hecho y de lo que se quería imponer, decidí que las faltas de respeto hacia mi y todo el equipo no las podía seguir aceptando así que me fui.

Fue un día horrible, donde les dije a todas mis “amigas” que no jugaría más (esta vez, enserio) estoy segura de que muchas creyeron que mis razones eran equivocadas y que abandonaba el barco en el peor momento, pero como dicen, todo cae por su propio peso, y estoy segura de que cuando eso pase, se darán cuenta que fue una protesta no solo por mi sino por ustedes, y que a quién hoy le sonríen, las apuñala por detrás.

Nunca pensé sentir lo que sentí en ese momento, yo siempre decía, lo dejo y fue, no hay drama, ya hace tiempo lo quiero dejar. Pero no, sentí que se me partía el corazón, dejaba mi lugar seguro por tantos años, mi pasión a regañadientes, “mis amigas”, se me iba una parte inmensa de mi mundo, y dolió como tal. Pero todo pasa por algo, las cosas se dieron como se tuvieron que dar y finalmente son esos los momentos que te demuestran quiénes están.

Le puse punto final a un capítulo que me dio tantas cosas, de echo creo que todo lo que hoy soy y vivo es buena parte por este deporte con todo lo que trae, cosas buenas, malas, bonitas, llantos, amistades, amor, heridas, lesiones, sonrisas, rencores, creo que era el eje de mi vida y nunca le di el valor que merecía.  

Así que después de haber podido ver desde otra perspectiva lo que significó en mi vida, aquí te quedas, en el 2016.

7.       No viajé

Terminaba el 2015 con 4 o 5 viajes que me nutrían el alma y desintoxicaban de esta cantidad de edificios y humo de auto. Este año lo termino solo con uno, lindo, pero que no alcanza para limpiar 365 días.

Estuve ansiosa, cargada, de mal humor e insoportable por sentirme abrumada y agobiada en esta ciudad que da tanto que casi asfixia. Inconscientemente me obligué a sentir paz aquí, me obligué a aceptar que no podía salir, me obligué a mirar hacia adentro y limpiarme sola, una de las cosas más difíciles y feas, te enfrentas con todos tus demonios. Lo que me llevó a muchas situaciones, una de ellas, el intentar no conformarme.

Si algo no te llena, reclama, si tu trabajo no te hace saltar de la cama, cambia, si tu entorno no se respeta, vete, si no te sientes feliz, respira, y repite todas las anteriores. Hoy por lo menos sé que es ese el camino, es difícil seguirlo y se necesita bastante fuerza, aún no lo domino para nada,  pero lo intento tener siempre presente que; mi tranquilidad vale más que nada.

El no viajar me dio la oportunidad de decidir vivir mejor aquí, de intentar encontrar esa tranquilidad que busco en la naturaleza aquí mismo, donde me levanto todos los días. Valorando y respetando nuestras mañanas se llega a la conclusión que sí pues, por más cliché que suene, la vida no se trata de esas cosas que vivimos esperando que lleguen, sino de justamente esos días que no disfrutamos por vivir esperando.


Con muchas ganas de hacer de este 2017 lo mejor, gracias por todo lo que me diste y me quitaste 2016, quédate con todo porque empiezo en blanco!