domingo, 18 de febrero de 2018

No sé porqué dejé de escribir tanto tiempo, pero quiero hacerlo sobre todas las sensaciones que me dejó este maratónico, inesperado, increíble 2017. Fue tan loco ese año que me parece que lo merece. Hace 3 años escribí un post que se llama "No olvidar!" (http://viajayrenuevate.blogspot.pe/2015/12/no-olvidar.html) y hasta ahora lo leo de vez en cuando para subirme el ánimo y darme cuenta que si hace tres años la tenía clarísima, hoy eso no puede cambiar. Entonces, este año que se fue, merece un post para recordar.

Este fin de semana me junté con una de mis mejores amigas, de esas que veo probablemente unas 6 veces al año pero la tengo siempre presente, comentábamos de su situación, de la mía, de cómo estábamos al día de hoy.  En un momento conversábamos de todo lo que nos pasó este último año a ambas, y me dijo: "No sé como estás así hoy, yo no hubiera podido estar bien tan rápido", en ese momento me puse a pensar lo increíblemente fuerte que fui, no sé si fuerte es la palabra indicada pero decidí que no podía hundirme, que no podía volverme una resentida con la vida, porque no soy así, y como siempre lo he dicho, todo, absolutamente todo en la vida nos pasa por alguna razón. Debo confesar que estuve casi 3 meses llorando a diario, sin entender qué pasaba, por qué me pasaba, qué tenía que hacer, qué debía evitar, con quién me debía descargar, cómo actuar. Cometí millones de errores durante este proceso, tenía momentos en los que creía mantener todo bajo control pero luego cualquier viento se me hacía un remolino y me volvía a caer. Hasta que llegó un día que acabó todo, así de pronto como si apagaran la tele y la película acabó. Y vino el post, fueron casi 2 meses más de un estado de shock, creo que sería la mas adecuada descripción, no salía salvo para ir a la oficina y a la universidad, ya comía de nuevo casi normal, a veces me reía con mis amigos del trabajo o en clases pero en líneas generales era un ente, los fines de semana no salía, no quería ver a nadie, dormía, todo lo que podía para que pasen más rápido los días y llegue el lunes y empiece de nuevo, la rutina de trabajo y estudio que hacía que mi mente no piense y por un rato más, esté en pausa.

No sé qué día fue ni cómo pero decidí irme a Oxapampa con una amiga, no salía de mi casa salvo obligada y de pronto me quería ir. Fue la mejor decisión, ese festival de música me hizo reír de nuevo de verdad, me hizo sentir que estaba viva, disfruté como no lo hacía hace muchísimo tiempo. Solo tres días fuera, una lluvia deliciosa, no había nada más sensacional que la naturaleza gritándote en la cara que estás acá todavía. Hay personas que seguro no entiendan, pero para mí, fue justo eso lo que necesitaba, empecé a abrir los ojos. Me di cuenta de todo lo positivo que me trajo, estos casi 5 meses de mierda. Empecé a ver el amor de mi gente, de esas personas que realmente están contigo, me di cuenta que todo esto que tuve que pasar tuvo exactamente ese propósito, abrir los ojos, el alma en realidad. Sacar de ella todo lo negativo y llenarla de cosas lindas, como siempre debió ser, como siempre fue.

Me fui a Cusco un mes después, por no sé qué número de vez pero otra vez, me encantó, me llenó de esta energía increíble, tan solo el aire, las calles, no sé qué es pero esta ciudad tiene ese poder de borrar todo lo gris que tiene Lima y reemplazarlo con estos colores que te llenan de alegría y paz. Para diciembre quería volver a Huaraz, no puedo con la sierra, me encanta! Así que me fui, hice el trekking hacia la laguna 69 otra vez (segunda y última), ahora lo caminé sola, casi 3 horas aprox, cuando llegué otra vez sentí este feeling que te da ver estas cosas tan hermosas, de vivir esto que la naturaleza nos regala, definitivamente estamos aquí para disfrutar, no existe otra razón.

Casi al terminar el año, sentía que tenía que cambiar algo más para empezar bien el 2018, sentía que ya había cumplido un ciclo en el trabajo y tocaba cambiar, con toda la pena del mundo porque conocí gente increíble, y, qué loca es la vida no? Definitivamente todo pasa cuando tiene que pasar, tuve una oportunidad y el 15 de diciembre ya trabajaba en otro lugar, así de pronto mi vida era totalmente otra, en todo sentido.

Hoy puedo ver lo increíble que fue ese año, enseñó tanto! Jamás hubiera imaginado crecer de esa manera, tan de repente, tan de golpe. A no conformarme nunca, no existe esa posibilidad de vivir incómoda por algo ahora, de "esperar" algo de parte de alguien. Si algo no cuadra, hay mil y un posibilidades afuera, de algo mejor. Siento que hoy cuido a mi familia muchísimo más, que jamás voy a permitir que sientan que están solos, aprendí a que no todos somos iguales, las personas se equivocan y pueden hacer mucho daño. Siento que he vuelto, en todo sentido, a quererme lo suficiente como para no desperdiciar un día con resentimiento o sin reír, sería imposible no tener malos días, porque es parte de vivir también, pero no voy a dejarme perder nunca más. Gracias por todo el amor que sentí de parte de mis personas favoritas, por ayudarme a curar. Gracias por todo, absolutamente todo lo que me diste 2017.


*Los diamantes son aquellos pocos carbones que soportaron una presión extraordinaria*